Tertulia Internacional de Juegos y Ritos Táuricos

manifiesto fundacional de la asociación


Tertulia Internacional de Juegos y Ritos Táuricos (T.I.J.R.T.) es una asociación de amigos de los juegos y ritos del hombre con los toros en la historia cultural del Mediterráneo. Estudiamos ampliamente la amistad milenaria de ambos, desde que el toro, por su morfología, aún se denominaba uro. Por extensión, la asociación se ocupará del estudio de todas aquellos ámbitos en los que el toro bravo ha sido reconocido como metáfora filosófica e imagen plástica de una serie de valores y de símbolos, sin olvidar ni el aspecto alimentario ni la importancia social y económica del sector agrícola y ganadero asociado a la celebración de las corridas de toros ni los valores ecológicos y medioambientales que se derivan de la cría del toro bravo.

Somos una asociación de amigos aficionados a las corridas de toros que se definen como liberales en lo ideológico, entendiendo el término “liberales” en su más amplia acepción, universalista en lo cultural, pues la asociación evitará cualquier enfoque aldeano de las corridas y será contraria a toda forma de nacionalismo.

Defendemos el toreo clásico como el más completo hasta ahora frente a otras maneras conocidas de interpretarlo. Definido aquel por sus conceptos de parar, templar, cargar la suerte, mandar y ligar el toreo, intemporal momento cuando es posible crearlo frente al toro bravo encastado. Conjunción estética gracias a la lidia y el toreo, una de las claves de la tauromaquia de José Gómez Ortega, Gallito Chico, y Juan Belmonte.

Tertulia Internacional de Juegos y Ritos Táuricos nace insertada en una época de aceleración histórica. Época de cambios sociales que se presentan como progresistas pero que en gran medida no se realizan más que como transformaciones dirigidas por los principios de un pragmatismo económico y mercantilista que no entiende ni atiende a la antiquísima relación del hombre y su inteligencia con la bravura del toro. Un pragmatismo que no comprende que la relación entre el hombre y el toro bravo en la plaza de toros ha respondido siempre a las demandas éticas de un arte activo, que ha regulado y seguirá regulando esa relación como le es propio a un arte vivo. Ni la tauromaquia es un fósil cultural tradicionalista como quieren algunos ni es una celebración espectacular de la violencia como quieren otros.

Afrontamos, no obstante, estos cambios sociales con la esperanza de hombres y mujeres libres que saben enfrentarse al futuro, cambios que parecen presagiar un futuro incierto a la corrida de toros por ser una fiesta trágica ritual en su evolución.

La corrida, en sus tres tercios, no debe desaparecer ni adulterarse si se considera su ética, que reside en la grandeza del torero. Grandeza que surge del libre desafío a la mera racionalidad de la vida desde la inteligencia humana, superior a la del toro bravo. El torero es un ser excepcional como hombre al crear con su valor, arte y facultades (tal como se lee en La Tauromaquia de Francisco Montes Paquiro) la metáfora artística y filosófica del arte del toreo. Historia y cultura del mito en torno al toro de lidia y el diestro que lo desafía para vencerle. Así, en la plaza, el toro bravo culmina su mera vida animal en el campo, la etapa más naturalista de su existencia.

Mediante la defensa del toreo, Tertulia Internacional de Juegos y Ritos Táuricos se plantea hacer frente a los efectos devastadores de la razón instrumental, una razón reducida y redirigida a la justificar la necesidad de una progresión económica sin límites. Una razón ciega, que obliga y somete al hombre, cortándole la posibilidad alternativa de seguir retroalimentándose de una cultura popular. Por “cultura popular” entendemos aquella que se hace por medio de la transmisión oral de la experiencia y el conocimiento sin mediaciones. Una cultura que se denomina “popular” porque es inseparable de la propia vida humana, sean cuales sean las condiciones materiales de vida. No es el progreso de la condición humana lo que amenaza la existencia de la fiesta de los toros, sino la necesidad imperiosa – irracional – de reducir toda clase de tiempo a consumo de tiempo, la cultura a consumo de cultura.

En este sentido nos parece importante reconocer la aportación cultural del anti-taurinismo como una parte ideológica de la historia de los toros. Una historia de los toros que incluye como algo propio la polémica en torno a la fiesta de los toros y a las corridas desde el siglo XVI, tanto a favor como en contra.

Tertulia Internacional de Juegos y Ritos Táuricos nace, por tanto, en un momento en que la cultura contemporánea de los toros sirve de campo donde escenificar la oposición trucada entre los consumos de la vieja cultura tradicionalista y la nueva cultura animal. En este contexto pensamos que la alternativa en este momento pasa por la construcción de una nueva ética de la lidia y el toreo, con vocación universalista y desde una posición radical.