9-9-15

AHORA DE MANUEL SÁNCHEZ DEL RÍO

El presente se mueve, somos presente, dice el programador, ese conglomerado de sensaciones e ideas que nos dicen somos ahora siendo, siendo, siendo. Pero es diferente: retorno ahora. Decir más ya sería algo. “Algo en la vida” y ya me habrían capturado. No existo antes de ahora, no existiré después. No soy una moneda, un precio. No trabajo. No existía ayer (antes de ahora), no existiré mañana (después de ahora). Me motivo. Mi ahora siempre es mejor que mi ayer. Un principio (el ayer) que acepto como dado. Pero también mejor que mi mañana, un fin que acepto exclusivamente como dado en el porvenir. Duro en el Tiempo sin que le reconozca legitimidad alguna a esa noción contraria a mi física. Me extiendo en el Espacio sin que le reconozca legitimidad alguna. Los programadores son enemigos de mi física. Como no pueden separarme de mi (mi mí, I Mac,  no es nada) no me enganchan en algún ayer, en algún mañana, no me encuentran el perfil, no me pueden dar un trabajo, un sitio en la “sociedad”. Y desesperan. La izquierda ideológica de nuestro Estado informático piensa que así no puedo ser feliz, que esta no es vida, que sin mis derechos no podré ser feliz. La derecha, en cambio, sospecha que sí soy feliz pero no debe de ser posible. Que es imposible y, si lo fuera, sería contrario al Orden. La ficción del Orden informático, absolutamente necesaria para todo, tal como debemos pensar que es, Tiempo y Espacio (las dos manos del Hacedor tejiendo la Realidad) se derrumbarían; y con el derrumbe del Orden, mi existencia. Pero se equivocan: existo sin Orden y soy feliz.

EB.