Los Burgueses de Tíjola

Los Burgueses de Tíjola es una obra en ejecución que acompaña el desarrollo de cuatro proposiciones (El Prototipo, el Tipo, el no Tipo, y el sin Tipo), con las que pretendo abarcar cuatro vías de entrada a la práctica de la escultura. El tema elegido es el bustum, el retrato funerario romano que procede del Arte etrusco, un momento culminante en la historia de la escultura occidental.

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La presentación de Los Burgueses de Tíjola como vaciados de escayola pretende alinear esta obra con la cultura de las llamadas “reproducciones artísticas”. Las “reproducciones artísticas” eran copias en yeso de esculturas antiguas, generalmente romanas, que a su vez eran copias en mármol de obras originales griegas. Esta costumbre, que surge como parte del nuevo interés de la Ilustración por la Antigüedad, influye decisivamente en la invención del Arte neoclásico, que las presenta como ejemplos de la superioridad del Arte antiguo. Esta superioridad justifica que se las convierta en modelos, modelos obligatorios que pasarán a formar parte del programa único de las academias hasta el final del propio academicismo. La imitación de las estatuas antiguas lastrará el desarrollo de la Escultura europea, que no se desembarazará de las restricciones de este patrón (ni el propio Rodin), hasta que Constantin Brancusi lo rompa para abrir paso a una tradición que había matado, no las llamadas “vanguardias”, sino el  tradicionalismo académico .

Con Los Burgueses de Tíjola no pretendo reconstruir ningún puente con aquel tradicionalismo ni inventar un nuevo clasicismo ni restaurar ninguna academia. Lo que pretendo es hacer pasar de un modo ejemplar las cuatro proposiciones por una sola obra que comienza, de izquierda a derecha, por el bustum de un imaginario patricio romano de Tagilis, municipio romano de la cuenca alta del río Almanzora, en Almería. Así, el bustum del patricio burgués de Tagilis hace la función de Prototipo o arquetipo. Del vaciado del molde deformado del Prototipo sale el Tipo, la siguiente proposición. Del Tipo, a su vez, la proposición no Tipo que es una negación del Tipo desde dos posiciones distintas: la del informalismo y la del nihilismo. La cuarta proposición corresponde al sin Tipo, la escultura que no se afirma en lo característico, como el Tipo contra el arquetipo, ni niega la forma como el no Tipo, sino que se afirma en el sin Tipo, la alternativa al resto de las proposiciones cuya expresión más sintética es la forma informe(1).

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La traducción al lenguaje de la escultura de las cuatro proposiciones es una arriesgada tarea porque el propio lenguaje de la escultura corrige la expresión de las proposiciones. De hecho, la traducción de las cuatro proposiciones al lenguaje de la escultura se resuelven como ilustraciones de sendos desencuentros entre la escritura y la escultura.

El Prototipo (I), en tanto escultura, no puede ocuparse de la función de arquetipo porque la aparición de la escultura, esta escultura en concreto que se llama Los Burgueses de Tíjola, pasa irremediablemente por la traición del Prototipo. Aquella idea no realiza esta escultura. Esta materia no admite la plasmación de aquella forma.

El Tipo (II),  en tanto escultura realizada, al tratar de lo característico, lo que el Tipo cree que le es más propio, incurre en un realismo. El realismo humanista del Tipo, que tiene en la vida real una profesión y es propietario, puede convertirse en un impostor (como el bustum hiper realista una impostura) o en la expresión de las contradicciones inherentes a la representación en las que el fantasma del Prototipo (el hombre como arquetipo) desestabiliza el Tipo.

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El no Tipo (III), en tanto escultura no realizada, que en un momento anterior(2) del desarrollo de Los Burgueses de Tíjola quedó vacía de representación, tomará cuerpo de escultura en próximas ediciones, de dos maneras:

a) Como garabato informal en el que el bustum se reduce a un gesto de la materia, a no forma.

b) Como cabeza de maniquí (nihilista como los objetos de consumo), en los que la forma reduce la materia a nada.

El sin Tipo (IV), entendido como la posibilidad de realizar una escultura, reivindica el bustum como bulto, cosa y parte, y entiende en adelante que la escultura se realiza allí donde aparece la forma informe.

Para la exposición virtual de Los Burgueses de Tíjola, la fotografía entra a participar en la elaboración de lo que de la obra se ve en el medio en el que se expone, de modo que en la elaboración de las imágenes la intervención de la fotógrafa Debla Carbonell participa en la elaboración de las imágenes que el internauta ve, imágenes de una obra que aquí, en la pantalla, ya no es Los Burgueses de Tíjola, sino esta híbrida de la escritura, la escultura y la fotografía.

 

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EB. 14-4-15

 

1.- No de lo informe, que adquiriría así una identidad que no tiene.

2.- Me refiero a Las Fracciones, en las que esta proposición del no Tipo aparece vacía o en blanco.

 

 Fotografías: Debla Carbonell