Planta ornamental 2018

La directora del Museo Nacional de Arte Natural María de las Mercedes (MNANMM)(1) ha hecho un gesto de desaprobación. Todavía no ha visto la obra pero la palabra “ornamental” es un término que repudia vivamente. Lo hace con todas las fuerzas de que dispone la Institución, cierto que con intenciones “didácticas”, según dice.

El término “ornamental” es significativo, importa porque la obra procede de un objeto ornamental que imitaba en plástico una planta de interior con maceta. Cuando encontré la planta en un vertedero ya había perdido la maceta. Lo que quedaba eran los tallos, las hojas y varios troncos hundidos en un relleno de cemento y arena. La planta pasó por diferentes lugares del jardín. Se trataba en principio de experimentar la coexistencia de la planta falsa o artificial con las plantas verdaderas o naturales. El experimento se resolvería por la vía cínica. La planta artificial estaría actuando contra la imagen que el propietario bien pensante tiene de su jardín de plantas vivas y verdaderas. Descarté esta vía. De haber seguido por esta vía, el jardín se habría convertido en el escenario de un encuentro entre las falsas plantas o ídolos y las verdaderas plantas vivas. Una posibilidad que no contemplo ahora.

Descarté esta vía pero sin deshacerme de la planta, que pasó por varios lugares del jardín, siempre a la intemperie y siempre a punto de ser desechada de nuevo por inservible. En este punto incierto siguió durante un tiempo, hasta que el tiempo comenzó a intervenir en la obra en ciernes. El tiempo en su doble acepción: el tiempo cronológico y el tiempo climatológico. En las plantas vivas la vida pasa por distintos estados cíclicamente, de la floración primaveral a la parada invernal y viceversa, sin que, en rigor, haya plantas muertas. El estado “muerte” exigiría que la planta se individuara, que dejara de ser natural (parte sin un Todo) para convertirse en una unidad indivisa, en un cuerpo. La planta que pudiera morir estaría entrando entonces a vivir en un tiempo humano, un tiempo que volvería a separar la existencia de la planta en cuerpo y alma. El alma de la planta encarnado en el nombre científico y el cuerpo perecedero volviendo a la tierra como materia vegetal. Pero las plantas no tienen cuerpo ni alma.

Planta ornamental 2018 no está viva ni está muerta. Fue apareciendo en el jardín con el paso del tiempo, el tiempo entendido como duración, y la duración marcada por la acción de la intemperie, en el sentido que Marguerite Yourcenar le da al tiempo en El Tiempo, Gran escultor. Con una diferencia: en esta Planta ornamental 2018 la acción del tiempo no termina en lo informe(2). El modelo de Yourcenar es perfecto, circular. El que sigue esta obra es una desviación, un error.

Lo sorprendente en esta Planta ornamental 2018 es que esa marca del paso del tiempo cronológico (en mi trabajo siempre entendido como duración) no se realizó como una introversión de la materia, sino al contrario. La planta se manifestó abierta a recibir y a involucrarse en el medio natural con una conmovedora fidelidad a una physis re-inventada: el calor secó el plástico, la humedad despegó las hojas de tela de los tallos de plástico, la luz degradó los colores y el viento voló las hojas que empezaron a encontrarse en rincones inesperados y muy alejados entre si del jardín. De modo que la verdad natural de la intemperie (calor, humedad, luz, viento) atacaba el ídolo, la falsa planta, replicando tramos de la vida natural de las plantas vivas como la desecación, la deformación, la clorosis y la caída de las hojas. Durante varios años el tiempo pasó por la planta ornamental sin intervenciones, salvo las de la duración. Este plazo de tiempo puede entenderse como la primera fase de la ejecución. La segunda correspondería al cultivo (la ejecución) de la planta ornamental propiamente. La ejecución de la obra consistió en recoger, recortar, reponer las partes de otro modo, de un modo alternativo. La nueva obra retendría, sin embargo, el recuerdo de la verticalidad, la nota que por lo general distingue lo vivo pero inestable de la horizontalidad asociada a lo muerto y a lo estable.

Una vez resuelta la obra, Planta ornamental 2018 llega al mundo del Arte no como copia ni como replica ni como imagen de una planta viva o natural. Llega como un doble sin modelo de la Naturaleza vegetal, como una verdad alternativa al des-encantamiento del mundo, lo que significaba la planta ornamental en la realidad y lo que significó en la realidad del vertedero.

Planta ornamental 2018 se levanta como un problema de la representación (incluyendo la negación de la representación) que se soluciona plásticamente contra las llamadas “artes visuales”.

EB 2-6-18

 

1 Aquí no puedo expresar lo que pienso porque me arriesgo a ser acusado de un grave delito según una ley vigente (2018), que el Estado aplica con diligencia y rigor.

2 El día en que la estatua está terminada, su vida, en cierto sentido, empieza. Se ha salvado la primera etapa que, mediante los cuidados del escultor, la ha llevado desde el bloque hasta la forma humana; una segunda etapa, en el transcurso de los siglos, a través de alternativas de adoración, de admiración, de amor, de desprecio o de indiferencia, por grados sucesivos de erosión y desgaste, la irá devolviendo poco a poco al estado de mineral informe al que la había sustraído el escultor.

 

Fotografías: Debla Carbonell

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