Normacéfalo

F.MSR nº 3544

La obra conocida como Normacéfalo responde al deseo, presentado como una necesidad en muchos medios, de identificar a Manuel Sánchez del Río. La particularidad de esta obra, la primera de un extenso catálogo de aproximaciones a la identidad del Polígrafo, es que lo hace desde la ciencia fisiognómica. Lo que en su entorno decimos “ponerle cara”.

Lo primero que debe de advertirse es que la elección de esta ciencia implica la exclusión de algunos supuestos: que fuera un animal, un animal inferior o un individuo perteneciente a alguno de los otros reinos de la Naturaleza. Que Sánchez del Río no esté para responder a una demanda racional, no impide que su entorno produzcamos una obra que entendemos y justificamos como “el porvenir de Manuel Sánchez del Río”. Una obra limitada en todo, pero real. Sabemos que la enorme variedad de métodos empleados en la identificación de nuestro objeto, dicen mucho de los interpretes y poco o nada del objeto (Manuel Sánchez del Río, Ordenador y Polígrafo). Pero esta paradoja no preocupa demasiado a la Fundación.

Debemos la composición de Normacéfalo a las manos de Fermín Crespo Lama, que durante un largo periodo de tiempo ha ido trasladando al papel la información que hemos ido recabando de fuentes próximas a los estudios más avanzados de fisiognomía. Como la información no se agota, confiamos en poder ofrecer a la comunidad científica, con cierta regularidad, obras que contribuyan a encontrarle una cara a Manuel Sánchez del Río.

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Planta ornamental 2018

La directora del Museo Nacional de Arte Natural María de las Mercedes (MNANMM)1 ha hecho un gesto de desaprobación. Todavía no ha visto la obra pero la palabra “ornamental” es un término que repudia vivamente. Lo hace con todas las fuerzas de que dispone la Institución, cierto que con intenciones “didácticas”, según dice.

El término “ornamental” es significativo, importa porque la obra procede de un objeto ornamental que imitaba en plástico una planta de interior con maceta. Cuando encontré la planta en un vertedero ya había perdido la maceta. Lo que quedaba eran los tallos, las hojas y varios troncos hundidos en un relleno de cemento y arena. La planta pasó por diferentes lugares del jardín. Se trataba en principio de experimentar la coexistencia de la planta falsa o artificial con las plantas verdaderas o naturales. El experimento se resolvería por la vía cínica. La planta artificial estaría actuando contra la imagen que el propietario bien pensante tiene de su jardín de plantas vivas y verdaderas. Descarté esta vía. De haber seguido por esta vía, el jardín se habría convertido en el escenario de un encuentro entre las falsas plantas o ídolos y las verdaderas plantas vivas. Una posibilidad que no contemplo ahora.

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¿Niebla o humo?

FMSR  nº de catálogo 3542

Es sabido que la a-historicidad de Manuel Sánchez del Río desquiciaba a Andrés Kubusch Codali, el informático de Infoinsa, pero luego veremos que la realización de ¿Niebla o humo? también incomodó a algunos colegas de Miroslav Kuriolonis en la Academia de Bellas Artes de la Arcadia.

Debemos el título de esta obra a Bernardo Soares, allá por las páginas 100 y 101 del Libro del Desasosiego. De Bernardo Soares se ha dicho que es el menos heterónimo de los heterónimos de Fernando Pessoa. Pero no llamaremos a Pessoa, seguiremos en contacto (más directo a nuestro entender) con Soares, aparte de que ya sea norma de la Fundación Manuel Sánchez del Río (FMSR) no confiar en los naturalismos, y confiarlo todo a la verdad de las invenciones.

Esta obra, que la Fundación acaba de recibir, comenzó a hacerse cuando Bernardo Soares se preguntó ¿niebla o humo? Lo que siguió, y aún colea, fue la reflexión sobre la percepción sensible, la apariencia de las cosas, sus definiciones y los nombres. La pregunta se refería al parecido de la niebla y el humo bajo un sol indeciso, “el silencio de un mal sol”, diría Soares, un sol que no define suficientemente bien si es niebla o humo, la cosa que Bernardo Soares estaba viendo en ese momento, aunque se entre-lee que era niebla: “Por eso apetecía llamar humo a la niebla, porque no parecía niebla”. Lo importante no es tanto saber si esta obra es humo o niebla como seguir a Bernardo Soares y vivir la lengua hasta los huesos, cuando se presenta una ocasión tan buena, pues no siempre el objeto de la indagación es una cosa (la niebla) que no se parece a sí misma. Llamarle nube es algo que le apetece a Soares. Pero esta forma distraída de decirlo esconde un propósito libertario que ya había formulado antes: “Nada era definido, ni lo indefinido”

Pero retrocedamos un poco.

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Arlequín

FMSR  nº de catálogo 3520

Damos a la luz pública este Arlequín, una obra que viene de pasar por diversas instancias del conocimiento en busca de una interpretación satisfactoria. La delicada decisión de publicarla corresponde por entero a la dirección de la Fundación. Nos proponemos compartir el problema, pero también las posibles soluciones de esta enigmática manifestación (1) de Manuel Sánchez del Río. A continuación ofrecemos las opiniones más significativas.

Para Henri Bergson, este objeto no podía interpretarse como una mera representación de Manuel Sánchez del Río vistiéndose el traje de arlequín, tal como había propuesto la profesora M.B. Altschuler (2). Bergson negó lo que proponía Altschuler pues “no pasaba de una imagen”.

Para Jean Paul Sartre ésta sí podía ser una imagen mental de Sánchez del Río deseando vestirse el traje de arlequín. En esto no hacía más que seguir a la profesora Altschuler. Pero añadió: “ya se ve que la imagen no reproduce ni de lejos al individuo que ustedes buscan”. Por su parte, Claire Dominique Boswell, catedrática de psicología de la Universidad de Herakleion, afirmó que “las imágenes no son duplicaciones”, y que ésta era “una pobrísima imagen”. Citando a J. Piaget, la profesora Boswell afirmó que las imágenes representan estados y no actos, y que aún en el caso de que esta imagen, Sánchez del Río vestido de arlequín, fuera un sueño que escondía un símbolo, este símbolo contribuía en poco o nada al conocimiento del objeto de nuestra investigación.

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Corona mural

FMSR  nº de catálogo 3541

Corona-mural-b_FMSR-3515_Se contemplan tres posibilidades: que Manuel Sánchez del Río (MSR) sí tiene cabeza. A lo que respondió Rafael Quiñones Blanco: ¡Luego tiene una ciudad en la cabeza! O no tiene cabeza, y cae del lado de Acephale, y entonces vive una pluralidad incontable de vidas, entendiendo por vidas no biografías individuales (no tiene cabeza), sino estados de la materia en la que no es tan acertado decir que vive como que está, pero cambiando. Esta es la opinión que defiende Miroslav Curiolonis. Lo cierto es que Manuel Sánchez del Río es inatrapable e imprevisible; en rigor, una manifestación de la energía(1). La tercera posibilidad, menos probable pero más literaria, es la que Tesando Sines Calcio descubrió en un Suelto(2): HE PERDIDO LA CABEZA. HE PERDIDO EL CUERPO. Este Suelto venía a sugerir que la Ida de Manuel Sánchez del Río en Nueve Libros trataba de la búsqueda que una cabeza hacía de su cuerpo o viceversa. Sabemos que el pequeño Manuel, al encontrarse en  esta disyuntiva, cuerpo o cabeza, no rechazó ninguna pero experimentó sin éxito las dos. Veamos: en la primera alternativa el Polígrafo formaría

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Nueve retratos de cartón

FMSR  nº de catálogo 3529

Nueve retratos de cartón 1

Todo el entorno de la Fundación Manuel Sánchez del Río se ocupó de la captura de Sánchez del Río, el Ordenador y el Polígrafo. El modo de abordar la captura define, en cada caso, el modo de concebirlo. La propia Fundación tiene este propósito. Como la mayoría de las obras que conserva la Fundación, Nueve retratos de cartón también se atribuye a Fermín Crespo Lama, estudioso al que los con-tertulios de la Tertulia de Coria del Río llamaban “el Manazas”. Aunque tiene una explicación. Cuando el escepticismo de Crespo Lama le llevaba a encogerse de hombros, a no pronunciarse sobre el asunto que se estuviera tratando, extendía las manos haciendo un gesto característico con el que reclamaba “hechos”. Como lo único que la Comunidad científica tenía del Ordenador eran documentos, y los hechos del Polígrafo eran interpretaciones cuya veracidad dependía del arte de los interpretes, en los impasses en los que se agotaban las palabras, Crespo Lama encontraba la ocasión de intervenir proponiendo “hechuras”. Con este dispositivo Crespo Lama podía traducir y realizar el documento que se estuviera tratando. Cierto que la materialización del documento borraba de todas las memorias lo atribuido al objeto con anterioridad, ya fuera de viva voz o por escrito. (Entendemos que el borrado afectaba a lo pensado, aunque este extremo es difícil de probar). Sí sabemos que el borrado afectaba al objeto independientemente del grado de elaboración o complejidad que tuviera el documento, de modo que cada hechura de Sánchez del Río devolvía el documento a su más primitivo estado. Este estado, según las escuelas, se llama hermético, místico, falso, irracional, absurdo etc., etc., aunque basta con entenderlo como inasible. Así, la intervención del escéptico Crespo Lama siempre coincidía con la llegada de los investigadores a un punto ciego o muerto, momento en el que la Tertulia se dispersaba y Crespo Lama encontraba, en solitario, el tiempo de materializar la obra.

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La Ida de Manuel Sánchez del Río en Nueve Libros

«LaIda de Manuel Sánchez del Río en Nueve Libros» es el título de una novela que comencé a escribir en torno al año 2000. El nombre Manuel Sánchez del Río lo usé por primera vez en el año 1990 para firmar el texto que servía de presentación a una serie de pinturas que expuse en Algeciras. La exposición consistía en una treintena de carteles que seguían rigurosamente las bases del concurso que cada año convocaba el Ayuntamiento de Algeciras para anunciar la llamada Feria Real. La exposición simulaba el concurso, y cada cartel estaba firmado con un nombre distinto. Se trataba de recrear la variedad de estilos con los que se podía abordar un mismo tema. El resultado invalidaba la pretensión de variedad, al tiempo que cuestionaba el uso crítico, en boga por entonces, del binomio forma y fondo. Al mismo tiempo, servía para comentar políticamente la objetividad de los concursos y la ecuanimidad de los veredictos. El Ayuntamiento garantizaba que cada artista podía concursar con su propio estilo sin restricción alguna, siempre que el cartel se adaptara a las bases de la convocatoria.

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Eleven Skewers / Once anzuelos

Número de catálogo: F.MSR. 3529-3539

anzuelos_3538Esta obra empieza por la traducción del título que expresa el cambio de forma que exige el cambio de función en la lógica de Andrés Kubusch Codali, conocido como el Informático. Para Kubusch el error no pasa de ser una equivocación; para Manuel Sánchez del Río, el Ordenador y el Polígrafo, es otra ocasión de darse al error que le brinda el propio Informático sin saberlo. En el campo de Sánchez del Río, el error se formula como la “cogorza”, término técnico que el no iniciado puede leer como la ebriedad. En la secuela literaria a la que pertenece la Ida de Manuel Sánchez del Río en Nueve Libros, el concepto “cogorza” es recurrente, por ejemplo el implícito en anger makes a man dry1, que Kubusch encuentra un momento antes de abordar una vez más la captura del Polígrafo.

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Tao Te ChingEsta serie de dibujos ilustra los 54 capítulos de la nueva traducción al castellano del Tao Te Ching. El traductor, José Ramón Álvarez, uno de los mayores expertos mundiales en Taoísmo, ha partido en esta ocasión de la versión moderna del filólogo Yen Lingfong (1904-1999).

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Agencias 24-1-17
greenFingers06La empresa británica NSFC (Compañía de alimentos sin suelo) ha desarrollado una planta nueva, apta para el consumo humano en Almería, la provincia española pionera en la producción avanzada de alimentos

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Náyade ValdelarcoCon el descubrimiento en el año 2012 de una náyade en la Puebla de Pedraza, Segovia, anunciamos que a este descubrimiento le seguirían otros. Pues bien, la primavera pasada pudimos fijar la segunda náyade en Valdelarco, Huelva. Valdelarco ocupa un lugar privilegiado en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. En las inmediaciones de Valdelarco está ValdelArte, centro de arte y naturaleza.

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Al que no teme los hechos, no le asustan las palabras.
Sófocles. Edipo Rey.

Como el deseo de violencia no se representa solo, ACCIÓN VERBAL, ACCIÓN VIOLENTA (AVAV) recoge los enunciados que caen en sus manos más o menos al azar, los secuestra y los libera re-escritos. Los vuelve a publicar alterados y anónimos, más fieles a su verdad, a ese deseo de violencia que late tan vivo entre nosotros los poderosos.


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